Reflexiones sobre la esclavitud de los negros


15,00 € (IVA incluído)

ISBN 9788494674211

Reflexiones sobre la esclavitud de los negros

Condorcet

 

Colección Los ilustrados, 16
112 páginas
Traducción de Ángel Arbizu y Elena del Amo
Epílogo de Maurizio Griffo


En 1781, Condorcet publicó en Suiza, bajo el pseudónimo de M. Schwartz («Señor Negro», en alemán), la primera denuncia sistemática de la esclavitud argumentada en los principios del derecho natural y los ideales de libertad y fraternidad humanas. La primera edición de estas Reflexiones sobre la esclavitud de los negros, publicadas ahora en español por primera vez, no tuvo gran repercusión, pero su reedición en 1788 suscitó un importante debate y estuvo en el origen de la corriente que llevó a la abolición de la esclavitud por parte de la Convención revolucionaria en 1794: la Ilustración y la Revolución francesa, contra la esclavitud.

 

"Queridos amigos —escribe Condorcet—. Aunque no tenga el mismo color que vosotros, siempre os he considerado como mis hermanos. La naturaleza os ha formado para tener la misma inteligencia, la misma razón y las mismas virtudes que los blancos. Sólo hablo aquí de los blancos de Europa, pues respecto a los de las colonias no os insultaré comparándoos con ellos; sé cuántas veces vuestra fidelidad, vuestra rectitud y vuestro valor han hecho avergonzarse a vuestros dueños. Si fuéramos a buscar a un hombre en las islas de América, no lo encontraríamos, desde luego, entre gente de piel blanca".

 

Marie-Jean-Antoine Nicolas de Caritat, marqués de Condorcet (1743-1794) fue matemático, filósofo, político, secretario perpetuo de la Academia de Ciencias, ilustrado, reformador, antiesclavista, anticlerical, profeminista, projudío, proprotestante, y formó parte activa de la Revolución francesa en posiciones democráticas radicales. Estudió con los jesuitas en Reims y en el Colegio de Navarra de París. Hasta los 25 años se dedicó sobre todo a las matemáticas, siendo el alumno preferido de D'Alembert. Colaboró con la Encyclopédie con artículos sobre matemáticas y se hizo amigo de los philosophes (Diderot, Helvétius, Voltaire, Condillac, etc.). Tras el estallido de la Revolución francesa, tuvo un papel protagonista. Fue representante de París en la Asamblea legislativa, de la que llegó a ser secretario. Esta aprobó el sistema educativo laicista propuesto por Condorcet, quien redactó también un borrador de Constitución. Afín a los girondinos moderados, votó en contra de la ejecución de Luis XVI. Al llegar el Terror contrailustrado de Robespierre, fue acusado de traición y condenado a muerte. En octubre de 1793 fue ordenado su arresto. Condorcet se refugió durante cinco meses en casa de una amiga. Allí escribió gran parte de su obra más conocida, Bosquejo de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano, que se publicó póstumamente en 1794. En marzo de ese año, creyéndose a salvo, huyó de París pero fue detenido y encarcelado en Bourg-la-Reine. Dos días más tarde fue hallado muerto en su celda, tal vez por suicidio.

 

Maurizio Griffo es profesor de Historia de las Doctrinas Políticas en la Universidad Federico II de Nápoles. Se ha dedicado, entre otras materias, a la historia de los sistemas electorales, el pensamiento político francés (Condorcet, Constant, Guizot, Tocqueville, etc.) y el costitucionalismo anglonortemericano (John Adams, Thomas Paine). Entre sus más de diez libros se encuentran Thomas Paine. La vita e il pensiero politico (Rubettino, 2011) y una edición del Discorso sulla storia della rivoluzione d’Inghilterra de F. Guizot (Rubettino, 2012).

 

"La editorial Laetoli cuenta en su catálogo con una enjundiosa y fundamental colección de 'Los Ilustrados'. Por diferentes razones, muchos de los autores de este movimiento han sido ignorados —cuando no deliberadamente silenciados—, y ahora llegan plenos de salud y vigor en un momento en el que sus escritos tienen mucho que decir. El carácter inédito en español de la mayor parte de los títulos que recoge tal colección adquiere una mayor importancia, si cabe, gracias a un diseño de portada muy acertado y más que atractivo, que no sólo facilitará la inmersión en una tradición de pensamiento característicamente subterránea, sino que permitirá a los lectores formar una colección de una vistosidad sin parangón en el universo editorial de los libros de filosofía. [...] 'Los Ilustrados' es una colección arrolladora, necesaria, cáustica e irreverente, culturalmente fundamental, que ayuda a afrontar, con las armas intelectuales de autores sin pelos en la lengua (Helvétius, Condorcet, Maréchal, Spinoza, o los ya mencionados Meslier, Holbach o Diderot), los problemas contemporáneos con una actitud decidida y, ante todo, comprometida con la verdad" (Carlos Javier González Serrano, Zenda).

 

¨Autor de decenas de opúsculos, folletos y libros, la personalidad intelectual y los frutos de la sabiduría de Condorcet son casi inabarcables. Tan inabarcables como su persistente y pionera defensa de los derechos de las mujeres —incluido el derecho al voto femenino— y de las minorías, de la igualdad entre los sexos, de los judíos y de los protestantes, del laicismo en la enseñanza y en la vida pública, de la abolición de la pena de muerte, de la promoción de la instrucción para todos y de la supresión de la esclavitud en las colonias y en todas partes. Por todo ello peleó y sobre todo ello —y mucho más— escribió, y una prueba es la reciente edición a cargo de Laetoli, por primera vez en español, de sus Reflexiones sobre la esclavitud de los negros, obra publicada en 1781 y decisiva para la abolición de la esclavitud por la Convención Nacional en 1794" (Manuel Hidalgo, El Mundo).

 

"El combate de la Ilustración sigue vivo y pocas veces ha sido tan urgente: se trata de un combate por la libertad" (André Comte-Sponville).

 

"En los tres cuartos de siglo que precedieron a 1789, se produjo el gran vuelco, responsable más que ningún otro de nuestra identidad actual. Por primera vez en la Historia, los seres humanos decidieron tomar el destino en sus manos y colocar el bienestar de la humanidad como el fin último de sus actos. Este movimiento surgió por toda Europa y no en un solo país. [...] Todos somos hijos de la Ilustración" (Tzvetan Todorov).

 

"El cientificismo, junto con el laicismo, el igualitarismo, el humanismo y el materialismo, formó parte del ala radical de la Ilustración francesa, desde Diderot, Holbach, Helvétius y La Mettrie hasta Cloots, Condorcet, Maréchal y Mirabeau" (Mario Bunge).

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